Probamos el Dacia Sandero: ¿Quién dijo ‘low cost’?

Es el coche más vendido a particulares desde hace años. Su éxito se ha basado en un precio de derribo y un planteamiento honesto, pero anticuado. Nada que ver con el nuevo modelo que presume de diseño y luce hasta tecnológico.

Dacia, la marca rumana del Grupo Renault, se lanzó inicialmente para los mercados emergentes con el Logan de 2005. Su apuesta era clara: coches baratos para su tamaño, construidos en países con un coste muy bajo de la mano de obra y construidos con elementos ya con muchos años a sus espaldas, más que amortizados, y con una presentación, acabados y equipamientos bastante mejorables. Por ejemplo, sin dirección asistida, con el climatizador como un sueño y en los que elementos como el control de estabilidad eran una quimera. Vamos, la esencia del low cost llevada al mundo de las cuatro ruedas.

La fórmula cuajó pronto entre aquellos que querían un coche que los llevase de A a B, sin más. Y que, por tanto, querían gastarse lo mínimo. A medida que se fue desarrollando la gama y fueron apareciendo nuevos modelos, como el Sandero o el Duster, se fueron puliendo defectos y añadiendo ingredientes que enriquecían la fórmula. Y cada vez la marca iba añadiendo clientes hasta, en los últimos años, convertir al utilitario Sandero en el modelo más vendido en España entre los clientes particulares. Un hito que refrendó en 2020 al convertirse en el líder absoluto del mercado. En lo que llevamos de 2021, ocupa la séptima posición, aunque a menos de 800 unidades del Peugeot 2008, primero de esa lista.

La actual generación de este modelo llegó a los concesionarios a finales del año pasado y es el primer Dacia que rompe amarras claramente con su pasado. Como muestra, un botón: si la anterior versión se basaba en una plataforma Renault de 1997, el nuevo se construye sobre la que llevan los Renault Clio y Nissan Micra actuales. Y aunque no se exploten en la misma medida sus posibilidades -en asistentes de conducción o electrificación- supone un paso de gigante. Tanto como lo da el diseño de la carrocería, más llamativa y con más volúmenes y nervios de industrialización más costosa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *