¿Hace bien Renault sustituyendo a Palmer?

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La semana pasada se confirmaba el rumor. Renault hacía oficial que Jolyon Palmer no terminaría la temporada con ellos. Su asiento lo ocuparía Carlos Sainz, que ya estaba confirmado por el equipo del rombo para 2018. Analizamos el movimiento de Renault.

¿Quién es Jolyon Palmer?

Vamos a empezar por lo básico. Jolyon Palmer fue hasta el pasado Gran Premio de Japón el segundo piloto de Renault. El británico afrontaba la que sería su segunda temporada en Fórmula Uno. Pero su pobre rendimiento y algo de mala suerte acabaron con la campaña del pobre Jolyon. Fue en el circuito de Suzuka donde este pasado domingo 8 de octubre disputó su última carrera como piloto de Renault. Y, muy probablemente, su última carrera en Fórmula Uno en general.

Trayectoria

Ya conocemos el caso. Ahora dispongámonos a dar un repaso a la trayectoria del inglés. Jolyon es hijo de Jonathan Palmer, multimillonario inversor inglés y ex piloto de Fórmula 1 de la década de 1980. Jonathan es dueño de MotorSport Vision, empresa que posee varios circuitos en Inglaterra y que se dedica a la organización de eventos relacionados con el mundo del motor. Precisamente esta entidad también organizaba la Fórmula Palmer-Audi, categoría en la que Jolyon corrió entre 2008 y 2009 y en la que consiguió un tercer puesto general como mejor resultado, siempre corriendo con el equipo de su padre.  Durante estos años también hizo algunas apariciones esporádicas en la resucitada Fórmula 2. En 2010 decidió tomarse en serio esta categoría. Acabó segundo en la clasificación general.

En 2011 comenzó la historia que ya todos conocemos. Se dedicó a disputar la GP2 Series en diferentes equipos hasta que consiguió ganarla en 2014. Pero el inglés ganó esta categoría en su cuarto año cuando de media el resto de los pilotos, Charles Leclerc incluido, necesitan 2,58 temporadas para hacerse con la victoria de la categoría antesala de la F1. Temporadas incompletas incluidas.

Palmer celebrando el título de GP2 en el circuito de Yas Marina, en Abu Dhabi.
Llegada y estancia en el Gran Circo

El año 2015 fue muy tranquilo para Palmer. Desembarcó en la Fórmula 1 ocupando el puesto de tercer piloto en el equipo Lotus, por lo que no compitió. A partir de 2016 fue piloto oficial, acompañando primeramente a Kevin Magnussen. En esa temporada cuajó un buen final de campaña. Y en su primera carrera, en Australia, superó a su compañero de equipo en clasificación y terminó a las puertas de los puntos. Logró un punto en Malasia y acabó por detrás de su compañero de equipo, que consiguió 7 enteros.

En 2017 las cosas se pusieron más cuesta arriba. Esta vez tenía que acompañar a Nico Hülkenberg. El alemán, campeón de Le Mans, es el fichaje estrella de Renault esta temporada. Palmer empezó muy mal, siendo ampliamente superado por su compañero. Pero con el paso de las carreras su rendimiento mejoró. El inglés ha firmado tres fines de semana buenos esta temporada. El primero de ellos, en Silverstone, Inglaterra, su motor se averió en la vuelta de formación. Y en Bélgica el propulsor decidió decir adiós cuando el pobre Palmer, que había logrado meter su coche en Q3, marcaba una vuelta rápida que previsiblemente lo colocaría séptimo en parrilla de salida. La suerte no acompañaba. Pero llegó Singapur y bajo la noche asiática logró un inesperado sexto puesto en una alocada carrera. Su mejor resultado en Fórmula 1. Pero eso no fue suficiente para mantener su asiento.

Palmer abandona su coche en el GP de Hungría 2017.
Saliendo por la puerta de atrás

Fue el viernes cuando Jolyon anunció que esta sería su última carrera con Renault. Los franceses optaron por adelantar la llegada al equipo de Carlos Sainz. El madrileño debía terminar la actual temporada con Toro Rosso y ya tenía un contrato firmado con Renault para 2018. La escuadra de Faenza volverá a sentar en su lugar a Daniil Kvyat. Sainz debutará con los del rombo en el Gran Premio de Estados Unidos la semana que viene, en el circuito de Las Américas.

Carlos Sainz no acabó el Gran Premio de Japón de la mejor manera para despedirse del que ya es su ex equipo.
¿Ha hecho Renault un buen movimiento?

Desde mi punto de vista, no. Realmente no ganan demasiado cambiando a Palmer cuando solamente restan cuatro carreras para el final del campeonato. Los franceses no se juegan nada y el piloto no iba a continuar al año siguiente.

Jolyon Palmer no es tan mal piloto como parece. No es rápido ni consistente y suele cometer errores en los peores momentos, lo que hace que su vistosidad en pista sea nula. A nivel mediático, Palmer no es nada carismático. Los aficionados apenas se acuerdan de él y no tiene una personalidad lo suficientemente fuerte. Al menos, no a la hora de hablar con los medios. Eso demuestra que, además de todo, no se sabe vender. No es un buen personaje público.

Pero también hay que tener en cuenta que está en la parrilla con más nivel de los últimos 20 años de este deporte. Ya no hay japoneses que corren comprando unos trastos de Fórmula 3000 con los motores más baratos adaptados para cumplir con la normativa, como veíamos hace dos décadas. En esta parrilla el segundo “peor” piloto es Marcus Ericsson. Y ese hombres es un reconocido campeón de la Fórmula 3 japonesa. Jolyon Palmer haría las veces de segundo piloto dignamente si estuviera en la parrilla de 2012 o 2013. Pero las personas cambian. Y las situaciones, también.

Mucha suerte en tu nuevo futuro, Jolyon.

 

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