Pequeño homenaje a un gran hombre: Nicky Hayden

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Aunque llegue tarde, me gustaría rendirle un pequeño homenaje a alguien. Hoy os voy a contar mi historia con las motos. Cómo me animé y cómo Nicky Hayden me inspiró. Y cómo eso me ha llevado a ser la persona que soy ahora.

Nicky, Campeón del Mundo de nuestros corazones

Corría el año 2006. Yo era un niño inquieto que ignoraba totalmente el fútbol e idolatraba a Fernando Alonso. Solamente me llamaba la Fórmula 1. Por aquel entonces, una joven promesa, Campeón del Mundo de 250cc por segunda vez en 2005, fichaba por HRC. Esa promesa era Dani Pedrosa. El de Sabadell iba a correr para el equipo oficial de Honda en la categoría reina del motociclismo. Una de las motos más punteras de toda la parrilla. Y al otro lado del box estaba un chico de 24 años, natural de Kentucky, que llevaba el número 69 sobre el carenado de su moto.

Tras una temporada con una fuerte rivalidad con Valentino Rossi y Dani Pedrosa, su compañero de equipo, el americano resultaba campeón. Había ganado MotoGP gracias a su constancia. En esta temporada solamente había conseguido dos victorias, pero su gran regularidad jugó a su favor. Fue precisamente en la segunda de ellas, en Laguna Seca, donde un aficionado mostró una pancarta con el lema “World Champion of our hearts.” O lo que es lo mismo, Campeón del Mundo de nuestros corazones.

Hayden tras ganar el título de pilotos en Cheste.
Detrás de la visera

Más allá de su carácter competitivo, estaba la persona. Nicky Hayden era respetado por todos los pilotos por su amabilidad y su sencillez. Era capaz de terminar una carrera e ir inmediatamente a preguntarle al novato cómo le había ido. Y eso lo engrandece. En él, las palabras “Campeón del Mundo” solamente salían a relucir en la pista. Fuera de ella, era una persona que intentaba vivir como le gustaba, de manera sencilla y siempre con amabilidad y educación.

Fue esa sencillez fuera de la pista y esa garra dentro de ella lo que me enganchó a las motos. Nicky pasó a Ducati y su carrera en el motociclismo comenzó a declinar, aunque el respeto por parte de todo el mundo nunca cesó. Era muy querido tanto dentro del paddock como fuera de él. Y yo seguía viéndolo cada vez que competía acompañado de mi padre en el sofá de casa.

Mi amor por las motos aumentó, y cuando cumplí los 16 decidí apuntarme a la autoescuela para obtener el permiso A1 para motos de hasta 125cc. Cuando por fin lo tuve, saqué la vieja Derbi Variant de mi padre, que llevaba 12 años parada. Esto me permitió aprender a montar en moto y a hacer un grupo de grandes amigos que comparten conmigo esta afición. Perdí poco a poco el miedo a tumbar y aprendí a disfrutar de la carretera. Aunque fuese en un ciclomotor.

Cuando Nicky murió, me entristeció mucho. Gracias a él tengo esta afición. Gracias a esta afición, he hecho más amigos. Y gracias a todo esto junto, ahora soy quien soy. Porque esto es parte de mí. Dentro de no muchos meses (espero), cuando llegue mi siguiente moto, llevaré siempre un pequeño 69 en el guardabarros delantero.

Muchas gracias, Don Nicky Hayden, por todo lo que me has aportado. Espero que sigas corriendo allá donde estés. En la tierra siempre serás el Campeón del Mundo de nuestros corazones.

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